10 Consejos para presentar contenidos con herramientas TIC en el aula


Andrés Carlos impartiendo clase con pizarra digital
Impartiendo clase con pizarra digital

En aulas cada día más tecnológicas como presentar la información comienza ser una “asignatura obligatoria para el profesorado”. Nuestras presentaciones en ocasiones son demasiado largas, en otras tediosas o al finalizar queda la duda de si el esfuerzo ha servido para algo. Ofrecemos una serie de sencillos consejos que nos sirvan de guía para mejorar nuestra presentación de contenidos.

  1. Elige la mejor herramienta.

Debemos elegir la aplicación que mejor se ajusta a nuestras necesidades. Power Point es el estándar, pero existen numerosas alternativas en el mercado, no todas necesitan estar instalada en el ordenador y algunas son gratuitas. Próximamente publicaremos un artículo con las mejores herramientas por lo que no nos extenderemos ahora.

  1. Pasión y empatía.

Para hablar en público la energía y la empatía son imprescindibles.  Debemos transmitir nuestro interés y pasión por aquello que explicamos y hemos de empatizar con nuestro alumnado, saber bien a quién nos dirigimos, “ponernos a su altura”.

  1. El orden es el camino más recto hacia el éxito.

Estructura tu exposición con coherencia adecuándola a la edad y composición del alumnado. Un clásico: Introducción, desarrollo y conclusión. Lo ideal es mantener la intensidad durante toda la presentación, pero como no siempre es posible, intentemos que el comienzo y el final (momentos clave) contengan mensajes impactantes.

  1. Cuidado con los fuegos artificiales.

Excederse con diseños estridentes cargados de sonidos y transiciones caóticas es contraproducente. Nuestro objetivo debe ser la claridad y el orden para que el mensaje llegue nítido al alumnado. No confundir lo atractivo con una puesta en escena circense.

Elaboremos nuestras propias presentaciones, si las tomamos prestadas editémoslas hasta hacerlas nuestras. Los/las alumnos/as distinguen el trabajo bien hecho y valoran el esfuerzo por adaptar los contenidos a sus intereses.

  1. Domina el tiempo, que el tiempo no te domine a ti.

Hay que limitar al máximo la duración de la presentación para que el mensaje pueda llegar con claridad al alumnado, de lo contrario nuestra explicación será tediosa y nuestros/as alumnos/as no podrán mantener la atención, ni procesar todo el caudal de información aportado. Unos 30 minutos máximo, como media, sería lo más recomendable. A partir de los 20 minutos la atención decae, debemos cambiar un poco la forma y el fondo de nuestra presentación para mantener el interés.

  1. Menos es más

Adaptemos la fuente del texto al tamaño del espacio expositivo, que se lea bien en nuestro PC no quiere decir que se vea bien al final del aula. Aumentar el tamaño de la fuente nos obligará a realizar un ejercicio de síntesis, con menos espacio daremos más relevancia a lo realmente importante y nos desharemos de ideas y conceptos prescindibles que solo contribuyen a despistar al alumnado.

  1. No te limites a leer en voz alta el texto expuesto.

El texto está ahí para servir de apoyo, para fijar y reforzar las ideas más importantes. Si una presentación se entiende sin tu presencia es síntoma de un mal trabajo, sino para qué estamos en clase. Debemos demostrar que dominamos el tema con una disertación fluida, enfatizando con nuestra voz (gran herramienta) y el lenguaje corporal (miremos a los espectadores no a la pantalla), para atraer y mantener la atención de la clase. Esto mejorará la opinión que el alumnado tiene de nosotros.

  1. Una imagen vale más que mil palabras

Nuestro alumnado ha nacido en la época audiovisual, sustituyamos la mayor parte del texto por imágenes de calidad (buena resolución) que refuercen la explicación. Y cuando sea oportuno, reforcemos nuestra disertación con aplicaciones interactivas. Además, estimular la participación del auditorio contribuye a mantener su atención.

  1. Figar lo aprendido.

Conviene terminar la exposición con un práctico resumen de lo explicado; dar lugar a preguntas para aclarar cualquier duda; y, después de la presentación, conviene proponer una actividad que desarrolle lo aprendido, un supuesto lo más práctico y cercano a la realidad del alumnado posible.

  1. Autocrítica

Autoevaluemos nuestra exposición. Reflexionar sobre nuestra práctica educativa no servirá para mejorar.

Lo que NO nos conviene…

Hablar a la pantalla, menospreciar nuestra presentación, usar un tono monocorde, mostrar hastío, tratar de evadir las preguntas por muy sencillas que sean, dar por obvio lo importante. Por último, en la medida de lo posible, no transmitir enfado aunque se nos provoque con preguntas hostiles, debemos demostrar que manejamos la situación, que el alumnado disruptor no es quien domina el ambiente del aula.

Ánimo, con trabajo e ilusión nada es imposible, el presente nos pertenece.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s